martes, 16 de diciembre de 2008

La Iliada de Baricco




Alessandro Baricco reescribió la Ilíada de Homero, la obra está dividida en 17 capítulos, en los que intervienen como narradores 21 personajes de la Iliada. Las 21 voces cuentan el acaecimiento de la guerra, mediante su visión. Se da la voz a personajes de los dos bandos, de los aqueos, pero también de los teucros. En la narración no intervienen los dioses en gran medida, pero si son nombrados, existen en el imaginario de los personajes, como existen en la historia.
La pregunta es ¿Se puede leer la Iliada de Baricco sin tener un conocimiento previo de la obra? Para crear una Iliada sin dioses, el autor debió figurarse una historia totalmente diferente, porque si bien la mano de los dioses no aparece como en la obra de Homero, estos dioses intervienen porque nosotros sabemos que lo hacen y que están presentes todo el tiempo. Son producto de culto, su culto no desaparece en la obra de Baricco y además son padres de algunos de los guerreros como Aquiles o Sarpedón. La obra constituiría una historia ambigua sin la presencia de los dioses olímpicos.
Cada uno de los personajes narra la historia que les acontece junto a esta guerra que marca a cada uno de ellos. Se da la voz a personajes principales como Aquiles, Héctor o Ulises, pero en otros momentos de la obra, se da la voz a otros personajes que cumplen un papel fundamental en los acontecimientos y que son importantes para los personajes principales, en la medida de cómo se dan sus relaciones, entre ellos: Criseida, por la cual se desata la furia de Apolo. No está explícito en la obra, pero los conocedores de la obra lo saben. Fénix, como un padre para Aquiles; Néstor, hombre sabio. Los personajes son llamados al podio como si fueran testigos de un caso.
Tanto la Iliada como La Odisea fueron referentes de educación (paidea) en la Grecia clásica, estas obran trataban de acerca al hombre al mito y a la explicación de ciertos aspectos humanos que competen a la realidad. Estos mitos evidentemente siguen siendo referentes de las virtudes y desaciertos humanos. Mas, la obra de Baricco pierde esa esencia que el clásico tuvo en sus tiempos.
En el prefacio del libro, el autor menciona que las primeras intenciones que tuvo al reescribir este texto era el de hacer una lectura pública de la Iliada, pero comprendió que el texto era ilegible y por eso decidió hacerle unas modificaciones. En el 2004, se hicieron estas lecturas públicas en Turín y Roma, a las que acudieron alrededor de diez mil personas, acto que se transmitió por la vía radiofónica italiana. Baricco considera a la Iliada un texto ilegible, si fuera así no se la hubiera leído por generaciones y generaciones. Las ediciones textuales la han traído a la prosa, siendo de esta manera una obra fluida y con gran ritmo, el ritmo del texto lírico.
Tomó la decisión de cortar la aparición de los dioses, argumentando que es lo más ajeno a la sensibilidad moderna y a que rompen la velocidad de la narración, que sin la aparición de estos, sería excepcional. La sensibilidad moderna ha crecido con la figuración de estos dioses en los clásicos, no sólo en los clásicos griegos, sino también en los latinos y además en la influencia que estos han tenido en la cultura occidental, en obras fabulosas como el Ulises de Joyce.
Si se elimina consecuentemente a esos dioses del texto, lo que queda no es tanto un mundo huérfano e inexplicable cuanto una historia humanísima en la que los hombres viven su propio destino (…) como decía Lukáks, la novela es la epopeya de un mundo abandonado por los dioses.[1]
[1] Alessandro Baricco, Homero, Iliada, Barcelona, Anagrama, 2005, pág 8 y 9.
El autor trata de dar prominencia al gesto humano, más que al gesto divino, este gesto divino es parte del dogma de los personajes en la obra, pretender quitarlo implica, quitarles las partes fundamentales de sus vidas, de los acontecimientos, y por supuesto, del mito. La libertad de creación tienes sus méritos, pero cualquier seguidor y amante de los clásicos podría decir que ésta es una profanación.

La Iliada tiene una fuerte osamenta laica que sale a la superficie en cuanto se pone a los dioses entre paréntesis. Detrás del gesto del dios, el texto homérico menciona casi siempre un gesto humano que reduplica el gesto divino y lo reconduce, por decirlo así, hasta el suelo.[1]

[1] Ibid, ,pág 8.
Las aportaciones de Baricco han sido marcadas con cursivas en el texto, son mínimas, por tal motivo, se habla de una reescritura de la Iliada, el narrador no ha entrado en la conciencia de los personajes y los ha hecho hablar, como lo hizo Christa Wolf con su Medea, simplemente se ha basado en una buena traducción italiana para volver a recrear esta historia.
La idea de la reescritura de esta obra es de crear una Iliada para los lectores del siglo XXI, cosa que fuera acertada si estos lectores hubieran dejado de leer los clásicos como la Iliada. El narrador llama a la reflexión acerca de esa guerra cruel y sangrienta que todos llevamos dentro y que se desplaza fuera de nosotros a través de sentimientos como el odio, la ira, el resentimiento, el ansia de poder, la ambición. En el caso del canto homérico, esta guerra es movida por muchas de esas razones, pero tiene como trasfondo, el motivo del honor. El narrador trata de llevar el escenario y el sentir de la guerra a las épocas modernas y contemporáneas, época de grandes guerras y matanzas inauditas.
En este sentido, la obra llama a la reflexión acerca de esos valores. Trata de buscar una justificación a esa guerra cruda en la que se pone prueba al hombre a cabalidad. “Por muy intensas que sean las riquezas que Troya esconde detrás de sus murallas, no valen lo que vale la vida.”
La guerra en la Iliada se convierte también en un arte, un arte que es acompañado de la estrategia guerrera de los héroes, pero también de la diosa Atenea y del dios de la guerra Ares, así como del flechador Apolo. Guerra que está acompañada de armaduras esplendidas talladas en los mejores materiales, armaduras que tienen labrado al mundo dentro de sí. La guerra es en la Iliada un rito también, un rito que va de la vida a la muerte en sólo un par de segundos. Se ve parajes de la guerra no sólo en la literatura sino también en otras expresiones artísticas como son la pintura, el cine, la escultura, etc.
Baricco dice que la Ilíada es un monumento a la guerra, acaso ha olvidado todos los valores del texto clásico y la influencia remarcada que han tenido en su cultura y en la de todos. Así como en la filosofía, la historia, la ciencia, el arte, etc.
Demostrar que somos capaces de iluminar la penumbra de la existencia sin recurrir al fuego de la guerra. Dar un sentido, fuerte, a las cosas, sin tener que llevarlas hasta la luz, cegadora, de la muerte. Poder cambiar el destino de uno mismo sin tener que apoderarse del de otro.[1]
[1] Ibid, pág 186.
En la última parte de la obra. Baricco introduce al lector con una serie de reflexiones acerca de esa guerra, pero una guerra cercana a la que se vive en nuestros tiempos, las que se han vivido en la modernidad. Una guerra que se puede expresar en diferentes sentidos.
Para acercarnos a estas reflexiones fue acaso acertado tomar el texto de La Iliada, es un equívoco, a eso se debe la mayoría de las respuestas que ha tenido de los lectores y críticos, la mayoría han coincido en que la obra es una total falacia. Las reflexiones son muy acertadas, de gran simbología y sentido en el mundo contemporáneo, pero ¿Debió tomar a la Iliada, a propósito de eso?.
Ninguna guerra, ha diso tan recordada, tan referida, ni ha despertado tanto el interés y la imaginación de los hombres, como la que tuvo lugar en torno a la ciudadela de Troya. La memoria de estos hechos de armas no se conservó, sin embargo, en la frialdad de los anales ni en la relativa certidumbre de los documentos históricos, sino en un poema (…) la Iliada, creación poética gigantesca, leída por generaciones y generaciones sin que haya perdido en ningún momento su profunda actualidad.[1]
[1] Homero, Iliada, Madrid, Edaf, 2007, pag 9.En la Iliada de Baricco, no son las musas las que inspiran el canto ni son evocadas, no son el motivo de este canto lírico. En la obra de Baricco no sólo se pierden las figuras de los dioses sino todo un imaginario, todo un cosmos, el complejo universo homérico, que le da, sin duda, gran significado, resonancia y simbología a la obra. Sin embargo, la intención del autor se viene al suelo, cuando los dioses están presentes, son nombrados y son parte de ese imaginario y cuando incluso Tetis tiene voz en el primer capítulo. Al parecer, esta obra ha nacido tan sólo de la preocupación, reflexiones e interpretaciones de un lector de la Iliada.
La historia pierde parte de las argumentaciones de la obra original, al suprimir los acontecimientos en que los dioses intervienen de manera fundamental, por ejemplo, los flechazos que lanza Apolo a las naves aqueas. Si no se ha leído la obra original no se sabrá con exactitud a qué se debe la desgracia de los aqueos. No tiene sentido nombrar a los dioses sin darles voz, sería necesario crear una nueva historia en la que los dioses no estuvieran dentro del imaginario de estos personajes arquetípicos.
En la obra de Baricco, el relato no es lineal, los narradores cuentan partes de la historia que suceden posteriormente, asunto que el lector no podría saber con exactitud a qué se refiere si no ha leído la obra homérica y cosa, por demás, que rompe el hilo conductor que tiene la obra original, hilo conductor que tiene prominencia sólo a través de la aparición de los dioses tan humanos como los personajes.
¿Y todavía se pretende que la religión griega sea cosa frívola, que no ha de ser tomada en serio por los historiadores de la filosofía? Innumerables veces se ha reprochado a los dioses homéricos su total indiferencia por la salvación del hombre. Pero el poeta de la Iliada no partía del supuesto teológico de que el hombre debe ser “redimido”. (…) Por profana que pueda parecernos la cosmovisión homérica, en ella se transparenta una exquisita espiritualidad al par que la incomparable penetración en los misterios de la naturaleza y el agudísimo sentido de lo real del pueblo más lúcido de todos los tiempos. [1]
[1] Ludwig Schajowicz, Mito y existencia, consulta 15 de diciembre del 2008, http://books.google.com.ec/books?id=TYIK2UHPXegC&pg=PA83&lpg=PA83&dq=lo+dioses+hom%C3%A9ricos+seg%C3%BAn+San+August%C3%ADn&source=web&ots=wXQ1VAM3hn&sig=9KMAlMKv30Ef5IAK4aXBxFSisOI&hl=es&sa=X&oi=book_result&resnum=4&ct=result#PPP1,M1La intención más relevante, que el autor ha tenido, para recrear esta obra es la de darle ese toque humano, que los personajes tratan de vivificar en la obra del italiano. Mas, en esencia, Baricco se ha olvidado que esta caracterización humana, califica también a los dioses que son semejantes a los humanos, tanto en virtud como en equívoco. Por tanto, la magnitud humana se pierde parcialmente en la obra de Baricco, el objetivo no ha sido dado por hecho.


FUENTES:
• Baricco, Alessandro, Homero, Iliada, Barcelona, Anagrama, 2005.
• Homero, Iliada, Madrid, Edaf, 2007.
• Ludwig Schajowicz, Mito y existencia, consulta 15 de diciembre del 2008, http://books.google.com.ec/books?id=TYIK2UHPXegC&pg=PA83&lpg=PA83&dq=lo+dioses+hom%C3%A9ricos+seg%C3%BAn+San+August%C3%ADn&source=web&ots=wXQ1VAM3hn&sig=9KMAlMKv30Ef5IAK4aXBxFSisOI&hl=es&sa=X&oi=book_result&resnum=4&ct=result#PPP1,M1

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